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Rugby Show

Quade Cooper, primero repudiado, después aplaudido

El apertura australiano, nacido en la Isla Norte de Nueva Zelanda, tuvo su primera experiencia mundialista en tierra maorí y fue objeto de silbidos y abucheos, pero también de una gran ovación en Eden Park.

Después de los roces del Tri Nations con Richie McCaw, la prensa neozelandesa le apuntó a Quade Cooper como el principal enemigo de los All Blacks, y también de sus seguidores en el Mundial que organizaron.

Los diarios en Nueva Zelanda no pararon de hablar de él. Por lo sucedido con McCaw y por su condición de neozelandés nacionalizado australiano, y representante de los Wallabies en esta Copa del Mundo. Más aún, en la previa, se esperaba mucho que no dio a lo largo de la competencia mundialista.

En el duelo de semifinales, una final anticipada, entre Wallabies y All Blacks, Cooper fue abucheado y silbado por todo Eden Park. Comenzó ejecutando el kick-off, que se fue directamente afuera, se lo sibó cada vez que tuvo la pelota en sus manos, y se festejó cada tackle que recibió de los negro, particularmente uno de Richard Kahui sobre el final del primer tiempo, y después, también hubo aplausos y gritos de victoria cuando terminó el partido, con la pelota en sus manos, pero afuera de la cancha tras la embestida de otros dos neozelandeses.

El partido del tercer puesto siguió con las mismas sensaciones. Comenzó con silbidos y abucheos contra el apertura australiano siempre que agarró la pelota, incluso cuando lo hizo cerca del in-goal galés, a los 20 minutos del primer tiempo.

Con la ovalada en sus manos se fue solo al piso, y por la pantalla gigante del Eden Park se vio como su rodilla derecha se deformó de golpe. Su cara de sufrimiento decía mucho. No estaba para seguir, ni siquiera podía ponerse de pié por sí solo. Y así se fue del estadio, pero esta vez, aplaudido por todo el público presente.

De golpe, la gente cambió. La lesión de Quade Cooper los cambió. En segundos dejaron los silbidos para aplaudirlo de pié. Se iba de la cancha un talentosísimo jugador, que no dio lo que se esperaba pero que tiene muchísimo por delante. Así desapareció para volver a colgarse la medalla de bronce, con sus compañeros, una vez finalizado el partido.

Por: Jerónimo Tello
Enviado Especial a Nueva Zelanda
[email protected]

Fotos: Getty Images

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