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Rugby Show

El scrum y el regreso a las bases

Frankie Deges, columnista de Mundial XV se refiere a la importancia que tendrá el scrum en el futuro de Los Pumas en el Rugby Championship 2012.

El scrum argentino tuvo su etapa de gloria en la década del ’70 cuando las enseñanzas de “Catamarca” Ocampo surtieron efecto. El viejo sabio del rugby argentino había leído en sus años mozos “The Complete Rugby Footballer”, escrito por el capitán de los primeros All Blacks Dave Gallaher y su compañero Billy Stead. Aquel iniciático libro de coaching despertó en Ocampo ideas que fue desarrollando a partir de un análisis que hubiera dejado orgulloso a más de un ingeniero; estudió cómo influían las fuerzas del empuje si convergían hacia en forma paralela hacia el frente.

Entendió que en el scrum no debían ser ocho individuos empujando en forma desordenada, o como era entonces hacia el hooker, y sí ocho empujes coordinados que multiplicaran el esfuerzo. Vectores, fuerza, potencia encontraron un lugar en un campo de rugby.

Nació así la “bajadita”, empuje uniforme que dificultaba al scrum rival de manera tal que lo tornaba ineficiente. Había funcionado en Liceo Militar; una vez fallecido Ocampo (en 1969) de la mano del liceísta Carlos “Veco” Villegas, tomó una dimensión inigualable en el SIC, a partir de una mejor calidad individual y un convencimiento total.

Hasta se podría decir que la disciplina del scrum cambió la filosofía de ese club. Los primeros convencidos fueron los mismos jugadores del SIC, quienes con una conducta perfecta y un convencimiento rayano en la pasión, línea transmitida por el Veco – de quien se está escribiendo un libro que se publicará el año próximo en ocasión del 25º aniversario de su trágico fallecimiento– puso al scrum en un lugar que antes no había tenido.

Su nivel fue tal que empujó sin ningún tipo de reparo a quien se le puso adelante y esto incluyó a equipos internacionales tanto en el país, como en giras que en los 70s hizo por Europa y Sudáfrica.

En un país de antinomias constantes, aparecieron los pro-scrum y los que no estaban de acuerdo. El scrum generó uno de los tantos cismas que tiene habitualmente nuestro rugby. “¿Empujás o hookeas?”

A partir de pilares de enorme técnica y amor por el scrum, ésta formación pasó a ser una arma clave del equipo argentino. En los 80’s hubo grandes pilares – no todos formados en el empuje coordinado, pero sí convencidos de la importancia del scrum. Hugo Nicola, el Topo Rodríguez, Pope Morel, Serafo Dengra, Diego Cash – que después fue hooker -, el Tumba Molina.

Con la generación de los 90’s aparecieron Fede Méndez –otro que luego fue hooker–, Pato Noriega, la Chancha Corral, Pato Grau, Mauro Reggiardo y Martín Scelzo, todos pilares de enorme tamaño y presencia física. Noriega, Méndez y Corral conformaron la mejor primera línea del Mundial ’95.

El rol del hooker en el scrum no puede desestimarse y desde 1994 hasta el fin de la Copa del Mundo del 2011, hubo dos referentes: Fede Méndez y Mario Ledesma. Ahora llegó el turno de Agustín Creevy.

El scrum Puma ya no domina. Suele hasta ser dominado; los rivales disputan esa batalla como no lo hacen contra otros equipos.
“Hablamos entre nosotros y queremos recuperar el scrum Puma,” comentó Marcos Ayerza, integrante de la nueva generación de pilares. “Nos juntamos entre todos los forwards y queremos que sea una impronta de este equipo.” A pasos de donde decía esto, dos burros aparentemente primitivos cargaban agua en unos tanques para hacerlos mas pesados. Seguramente sirvan para lo que buscan Los Pumas en el Rugby Championship. “La reputación de los primeras líneas argentinos es real”, sentencia uno de los mejores pilares del rugby europeo.

Quien también aportó su visión del scrum fue Creevy. “Al principio lo sufría, pero ahora me gusta y entiendo lo importante que es el puesto de hooker”,  decía el ex ala, hoy primera opción con la camiseta 2. “Es un compromiso que asumimos así que vamos a trabajar muy duro para ser nuevamente potencia mundial en el scrum”.

Dentro de la gran cantidad de cosas que deben resolver Los Pumas 2012 para ser competitivos en este primer Rugby Championship, el scrum buscará ser bandera. Querrá recuperar el lugar que con empuje, pasión, coraje y fanatismo supo ganarse. No será fácil, pero la intención es un gran comienzo.

Ya no se usa la bajadita; la pelota tan lenta es impensable –el hookeo prohibido en aquel scrum, hoy es indispensable en el rugby actual-. Mauro Reggiardo está a cargo del scrum de Los Pumas. Tiene jugadores para cumplir el objetivo de volver a dominar desde la formación más fija de todas. No será la bajadita sino un scrum afrancesado por la formación del marplatense en la materia, pero con valores bien argentinos.

Chipi Figallo, el Toro Ayerza, Chinchu Bustos, los últimos partidos de un enorme servidor como Rorro Roncero. El tiempo dirá si el scrum argentino vuelve a ser lo que alguna vez fue, siempre a partir de jugadores de enorme calidad.

Fuente: Mundial XV
Foto: UAR

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