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Rugby Show

La batalla por las sedes y el dinero de la política

A la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) le llevó un largo recorrido y varias idas y venidas definir la sede para las finales de sus campeonatos 2012, hasta que otra vez, por tercer año consecutivo, ancló en La Plata Rugby Club. La decisión, que abarca varios aspectos, no cuenta con un apoyo mayoritario, sobre todo de los clubes de la Zona Norte, que se quejan, fundamentalmente, por el largo traslado.

Antes de llegar a La Plata, la URBA tuvo en carpeta otras dos sedes: volver al CASI, donde se jugó hasta 2009, o debutar en el Club Fénix, en Pilar. Esta última quedó fuera de carrera pronto, pero la de San Isidro se mantuvo mano a mano hasta que había que definir sí o sí el lugar.

Desde la URBA dan una explicación oficial y lógica. La Plata RC cuenta con el número de canchas necesarias para jugar ahí las finales de todas las divisiones y Grupos, algo que no ocurre con el CASI, que posee sólo una. Si era en San Isidro, había que buscar otras sedes cercanas, con el riesgo de que un club jugase el mismo día finales en distintos escenarios.

Pero existen otros motivos, que tienen que ver con algo que viene sucediendo también con la UAR y los partidos de Los Pumas: el auxilio económico que aportan los distintos gobiernos provinciales del país y de todos los signos políticos. En el caso de la URBA, Daniel Scioli, gobernador de Buenos Aires, pisó más fuerte que Gustavo Posee, intendente de San Isidro.

Desde La Plata, que también consiguió una de las sedes del Rugby Championship (nada menos que el test contra los All Blacks), se ofrecieron mejores condiciones que las que puso sobre la mesa San Isidro, que sólo prometía hacerse cargo de la infraestructura.

¿Hay allí otra minibatalla para ver cuál de las dos es más Capital del Rugby?

De todos modos, las comodidades que ofrece La Plata RC con su gran club significan un motivo sin mucho para discutir, salvo las distancias, pero que únicamente afectan a los del Norte. Pero como el descontento está latente -es verdad, además, que por la amplia geografía que tiene la URBA es imposible dejar contentos a todos-, hay un grupo que quiere proponer para el año que viene que las finales sólo sean de la división Superior del Top 14. O sea, eliminar las de Intermedia y Preintermedia y que el campeón se proclame por puntos.

Lo cierto es que más allá de eso, el rugby ha empezado a recorrer un camino que había esquivado históricamente: el de buscar dinero que provenga del ámbito político. Las sedes de los partidos de los Pumas son un ejemplo. Las distintas gobernaciones son las que ganaron las licitaciones. Desde Mauricio Macri hasta Jorge Capitanich; de Scioli a José Manuel de la Sota, a quien Agustín Pichot denunció esta semana en una entrevista con Perfil por no haber pagado lo prometido en el test ante Francia, en junio.

Los distintos intérpretes de la política argentina quieren tener al rugby a su lado. Es un dato de la realidad. Aunque los partidos de los Pumas sigan sin transmitirse por la TV Pública.

Por: Jorge Búsico
Foto: Archivo Rugby Show

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