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Rugby Show

“Se mejoró mucho, pero hay que ser más regulares”

Pasó un trascendental 2012 para Los Pumas y el entrenador ya apunta al futuro; dice que el año próximo va a ser tanto o más exigente.

La mesura que esgrime en cada una de sus declaraciones difiere radicalmente de la fiereza con que se entregaba en cada partido cuando era jugador. ¿A cuál de los dos se parecerá más el Santiago Phelan entrenador? Es algo que sólo la intimidad del equipo puede responder. Lo cierto es que esa cautela algo esconde, o de otra forma no se podría explicar la ardiente identidad de Los Pumas.

Pasó 2012, un año que quedará marcado a fuego en la historia del rugby argentino por el ingreso en el Rugby Championship, y Tati no cambia su discurso. Habla de “entrega”, de “experiencia”, y nunca menciona la palabra “resultado” alejada de “crecimiento”.

Cuando en el primer contacto con la prensa del año, en la presentación de Graham Henry, Phelan hablaba de la enorme dificultad que entrañaba enfrentar, primero a Italia y Francia con un equipo alternativo, y luego a los tres mejores equipos del mundo, llamaba a la prudencia. El año pasó con altibajos, pero con un balance netamente positivo. Así y todo, el Head Coach del seleccionado persiste en su mesura. “El año que viene va a ser tanto o más exigente que éste, en el sentido de que la Argentina ya no es más una novedad”, advierte. “Va a ser positivo el hecho de que ya sabemos qué tipo de torneo vamos a jugar, pero nos vamos a enfrentar con equipos en pleno recambio que están más maduros, como Sudáfrica y Australia, además de uno consagrado como Nueva Zelanda.”

Tres victorias y un empate en 12 partidos, tal el balance del ejercicio 2012; no parece una cifra de la cual vanagloriarse, pero caer en el exitismo sería un grave error en esta etapa. “Si uno cuantifica los resultados, no fueron muchas las veces que los conseguimos buenos. Pero en cuanto a lo deportivo, fue un año muy positivo y eso hace que uno quiera seguir mejorando su juego y que como consecuencia empiecen a venir los buenos resultados”, justifica Phelan.

En realidad, de aquellos números el que realmente importa es el último, la cantidad de partidos jugados en el año (14, si se incluyen los amistosos ante Stade Français). “Fue un año muy intenso. Fue muy importante para el rugby argentino tener este tipo de competencia”, resume el entrenador. “Fue un año de crecimiento, en el que se pudo mejorar en muchos aspectos. No pudimos terminarlo de la mejor forma. Lógicamente, uno quiere conseguir los mejores resultados, pero el poder crecer va a hacer que como consecuencia empiecen a venir.”

En el juego, Los Pumas dieron un paso importante al dejar atrás la extrema dependencia de los delanteros para animarse a desplegar un juego más abierto. Phelan lo valora: “En términos generales el equipo pudo mantener las bases (una buena defensa y una buena obtención) y a eso le agregó una vocación ofensiva aún mayor. Se mejoró mucho en el juego con pelota; la llegada de Graham [Henry] también nos ayudó a tener otra visión para encarar esa parte del juego. Todavía queda mucho por mejorar. Uno de esos aspectos es el punto de encuentro, el breakdown. Lo que le faltaría al equipo es ser más regular. En todas las ventanas fuimos de mayor a menor: siempre comenzamos jugando en un alto nivel y el final no fue el mejor, como ocurrió en noviembre.”

Según Phelan, no obstante, lo más relevante no pasó por el juego, sino por la actitud. “Creo que lo mejor que tuvo el equipo fueron las ganas, la predisposición, y eso se vio en el corazón que puso en cada partido dentro del campo, y que no lo pudo hacer en el final de cada ventana por la impotencia del desgaste sufrido”.

La derrota contra Irlanda en el último partido del año dejó un sabor agridulce, ya que el equipo entregó una pálida imagen que no se condijo con lo realizado en la mayor parte de la temporada. ¿Qué pasó en ese partido? “No quiero adjudicarlo a una cuestión de cansancio físico, porque los jugadores estaban en buenas condiciones”, responde Phelan. “Sí puedo atribuirlo a una parte de desgaste por haber vivido mucho tiempo juntos y haber jugado muchos partidos. El no rotar a los jugadores hizo que algunos llegasen a ese momento con mucho desgaste. Veníamos de hacer uno de los mejores partidos del año [la victoria ante Gales]; hay que buscar ser más regulares.”

Allí se anticipa uno de los aprendizajes que dejó haber pasado por la primera experiencia en el Rugby Championship: “El estar jugando en un alto nivel hizo que quisiéramos mantener siempre la misma base de jugadores, y para el año que viene es un punto para tener muy en cuenta”.

Para corregir, también, la recaída que sufrió el equipo al final de cada serie, en junio, en el Championship y en noviembre. “En todas las ventanas fuimos de mayor a menor, y ése es uno de los puntos a mejorar”, reconoce. “Tenemos que buscar para el futuro ser mucho más regulares. Pero también es parte de esta intensidad y de la exigencia que nos tocó enfrentar.”

El año 2012 fue, también, el primero del segundo ciclo de Phelan al frente del seleccionado. Un vínculo que finaliza a fines de 2013, y del que Tati no da pistas sobre una posible continuidad (o no). “No me lo planteo. Quiero vivir el presente”, afirma. “Y quiero terminar 2013 dando el máximo de lo que tengo. Una vez que termine, no tengo ningún problema en sentarme a charlar. Las ganas están siempre. Es una pasión y me encanta, y el staff y los dirigentes me apoyan en todo; las condiciones están dadas en ese sentido. Pero no pasa por las ganas, únicamente. Yo tengo una familia, cuatro chicos, una actividad laboral que es el futuro de mi vida. Uno tiene que pensar si uno está en condiciones de dar lo mejor para el equipo. Mi respuesta va a ser la misma hasta el último día del año”, añade.

En el horizonte está el Mundial de Inglaterra 2015, todavía lejano pero imposible de soslayar. “Siempre los mundiales marcan los procesos. Por ahí uno no está pensando en el Mundial, pero el trabajo que uno está haciendo es un proceso para llegar al Mundial de la mejor forma. La posibilidad de jugar asiduamente contra los equipos del hemisferio sur va a hacer que el equipo llegue de la mejor manera al Mundial.”

Pasó 2012, pasaron los miedos de ingresar a lo desconocido y la incertidumbre de cómo respondería el equipo ante el mayor desafío de su historia. Son aspectos que no gravitarán en 2013, pero la exigencia y el reto serán los mismos. ¿Qué espera Tati Phelan para este año? “Mi objetivo siempre es que los jugadores den el máximo de lo que tienen dentro de la cancha y que jueguen con un corazón enorme. Y que nosotros podamos ayudarlos para que puedan hacerlo”, responde. “Si la entrega de los jugadores es enorme, como sucedió este año, yo voy a estar conforme. Y después, como consecuencia de eso, seguramente van a venir los resultados”, concluye Phelan, mesurado.

 

Fuente: La Nación
Fotos: UAR 

 

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