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Rugby Show

“La URBA retrocedió mucho estos años”

Luis Gradín, flamante presidente de la Unión de Rugby de Buenos Aires, se mostró alineado con el camino que impulsa la UAR.

Se respiran otros aires. No se trata de un cambio más. La Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) vive horas de grandes convulsiones; se vienen tiempos de reformas. Después de dos años estancamiento, de divisiones y políticas erróneas, parece que llegó la hora de acompañar el crecimiento que vive el rugby en el país motorizado por Los Pumas.

Pero eso no es todo: el rugby bonaerense, la Unión más populosa de la Argentina, va por todo; volver a ser la locomotora es el objetivo. Palabras prohibidas por la antigua dirigencia volvieron a recorrer los pasillos de la casona de Pacheco de Melo: profesionalismo, espectáculo, unidad, más nivel de competencia para los mejores equipos. Así se presentó el flamante presidente del rugby bonaerense, Luis Gradín.

Hace exactamente dos años, el hombre de Belgrano Athletic -fue Puma, entrenador nacional, presidente de la UAR y la URBA- perdía las elecciones ante Carlos Campagnoli. Fue en ese tiempo que el ex presidente de la URBA provocó uno de los mayores conflictos que tuvo que atravesar la dirigencia vernácula. “Buenos Aires no debe tener jugadores profesionales. No puede convivir el profesionalismo con el amateurismo”, fue el mensaje que generó la discordia.

Pero la actitud de Campagnoli y compañía lentamente fue cediendo hasta que finalmente se aceptó la participación de los jugadores becados por la UAR dentro de las competencias de la URBA. “La URBA retrocedió y mucho durante estos años. Perdimos dos años, pero no es un proceso fundacional el nuestro”, dice Gradín, que se transformó nuevamente en presidente de la URBA con 301 votos a favor y 136 en contra. Su lista, la Bordó, venció a la que lideraba Rodolfo O’Reilly (Virreyes) y se quedó con todos los cargos.

¿Empieza una nueva etapa para el rugby bonaerense?
Este proceso empezó cuando el rugby se hizo profesional. Tenemos muchas expectativas porque la Argentina produce cosas que superan al rugby. Lo que provocaron los Pumas en 2007 fue un shock y eso generó temores y sustos, que provocaron conflictos y peleas. Pero el último año las cosas se fueron aplacando y la transición terminó siendo muy buena. Se trabajó muy bien en el Consejo Directivo.

¿Qué cambios impulsará?
El rugby juvenil necesita un mayor énfasis en la seguridad. Pero tiene que ser parte de un aprendizaje que incluye a referís, clubes, padres y chicos. El juego cambió, ahora tiene mayor continuidad y dinámica. Y los jugadores van más al gimnasio; tienen otra fortaleza. Tenemos que aprender a cuidar a los chicos.

¿A qué se refiere?
Hoy se pone el énfasis en el análisis de video… estamos embobados con las estadísticas y perdimos el aprendizaje de los valores. El rugby tiene que ser profesional.

Una frase de estas características va a generar mucho debate.
No me refiero a rentado, sino profesional. Al que hace las cosas bien. A las personas que ejercen su profesión con capacidad y aplicación. Nuestro rugby debe tener una formación integral.

¿Le gusta el actual torneo con una etapa clasificatoria y posterior Top 14?
No… Mi idea es un torneo más competitivo todo el año. No sé aún si lo mejor es que sea con 10, 12 o 14 equipos. Pero un torneo sin competencia real le quita interés. Es algo complejo, pero tenemos que tener en cuenta que el Top 14 es la imagen, lo que se ve y lo que genera dinero. La plata la conseguimos con eso. Es un tema para debatir, pero necesitamos un mayor nivel de competencia.

¿Qué otro cambio le gustaría realizar durante su gestión?
Sería importante contar con un director general de rugby, que sea el que coordine todas las divisiones. Y otra es regionalizar el rugby bonaerense. Hacerlo por zonas: Norte, La Plata, Sur, Oeste… y poner responsables en cada lugar que se encarguen de seleccionar chicos.

En sus primeras horas como presidente habló de rugby espectáculo. ¿A qué se refirió?
El rugby carece de espectadores. A los partidos van los socios nada más. La idea es lograr que el que vaya a ver un partido la pase bien. Que tenga un marco más entretenido.

¿Por ejemplo?
Con un conjunto de música y sorteos, aunque no siempre.

¿Es posible pensar en estas cosas con la economía que manejan los clubes?
Se trataría de pequeños espectáculos con los sponsors. Y, por poner otro ejemplo, en los Grupos III y IV se pueden hacer charlas con Santiago Phelan [entrenador de los Pumas] o debates sobre consumo de alcohol y drogas. Tenemos que profesionalizar la enseñanza de los valores.

Por todo lo que viene diciendo no quedan dudas de que está de acuerdo con el camino que tomó la UAR hace cuatro años.
Sí, estoy de acuerdo; es un camino espectacular. La dirigencia tiene que ser menos deliberativa y más ejecutiva.

En momentos en que el rugby argentino se encuentra inmerso en una revolución deportiva por la incursión en la elite mundial, la URBA no podía quedar atrapada en el pasado. Está dicho: comienza otra etapa para el rugby bonaerense.

 

Por: Santiago Dapelo – La Nación
Foto: Archivo RS

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