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Rugby Show

“Desde 2003 siempre luché por ganarme un lugar en Los Pumas”

Luego de un gran 2012, donde se afirmó como titular en Los Pumas, el mendocino Eusebio Guiñazú realizó un balance de su temporada y destacó el trabajo que realizó para llegar a su buen presente.

Todo llega. A su debido tiempo y cuando uno menos se lo espera. Pero el premio es para el que sabe ser paciente, para el que en la ruleta de los desafíos apuesta con decisión. Y eso hace Eusebio Guiñazú desde hace tiempo.

Se fue a Francia siendo muy joven y pasó por los grandes (Toulouse, Biarritz y Toulón, además de Agen), no le tuvo miedo a probar suerte en el Súper Rugby en 2010, jugando para Stormers, equipo con el que llegó a la final. Y ahora, tras apostar fuerte por Los Pumas, recibió el pleno que tanto buscó. Luego de ocho años en el seleccionado, en los que sólo había jugado nueve tests matches, participó de los 12 partidos oficiales -también ingresó en los amistosos ante Stade Français- de este 2012, tan trascendente para el rugby argentino como para el propio mendocino.

“Fue un gran año para mí; lo venía esperando y venía trabajando por esto hace mucho tiempo, pero no lograba afianzarme. No obstante, no lo siento como una sorpresa porque desde 2003 siempre luché por ganarme un lugar. Este año hice una apuesta muy grande en junio, cuando teniendo la chance de renovar mi contrato con Biarritz, decidí no hacerlo para darme una oportunidad en Los Pumas. Fue una decisión muy difícil, sobre todo por el contexto complicado que tenía, ya que sólo estaba para la lista de junio y en los últimos dos o tres años de este ciclo no había tenido minutos ni lugar”, analiza el primera línea, que supo ganarse el puesto a partir de la lesión de Agustín Creevy en la previa del Rugby Championship.

Y agrega: “Arriesgué muchísimo, pero las ganas y la disciplina del entrenamiento fueron siempre los mismos. La diferencia es que este año lo pude demostrar en la cancha. Todo se dio por las decisiones arriesgadas que tomé y por el esfuerzo, que al final dio sus frutos este año. Eso es lo bueno”.

No fue la única apuesta de Guiñazú. Porque él, pilar de nacimiento, se ganó su lugar en el seleccionado como hooker, posición de la que hoy hizo su profesión, pero de la que hace tiempo viene perfeccionando. “Tiraba el line desde chico porque siempre me interesó mantener las destrezas; en el club (Mendoza Rugby) jugaba de pilar izquierdo, pero igual tiraba el line. Y además porque es parte del trabajo invisible. Cuando estuve en Biarritz y me mantenía de pilar izquierdo, iba con Manuel Carizza a practicar line. Lo ponía en una escalera o en las gradas de la tribuna y practicaba la tirada porque para estar en un seleccionado sabía que debía estar en un óptimo nivel. Y después, jugando de hooker, uno va afinando las habilidades y vas tomando confianza en las situaciones de juego”.

Casualidades del destino, ese puesto en Los Pumas estuvo ocupado en el pasado reciente por jugadores que no nacieron allí, como el caso de Mario Ledesma o el propio Creevy. Quizás por eso, Guiñazú poco a poco le va tomando gusto y es consciente de que aún le faltan materias por rendir para recibirse. “El puesto me encanta porque tengo mucha responsabilidad y libertad en el juego suelto, la función de tirar el line y comandar el scrum. Es un puesto al que le sigo encontrando el sabor y cosas nuevas para explotar. Sé que tengo muchísimo por dar para afianzarme en el puesto, pero me encanta la exigencia”, cierra el ahora jugador de Bath. Por lo pronto, en el seleccionado ya tiene una batalla ganada: la de la perseverancia.

 

Por: Juan Pablo Zenoni – Diario Clarín
Fotos: UAR/Getty Images 

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