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El CASI no dejó dudas y vapuleó al SIC

El CASI aprovechó la prematura expulsión de Artese y simplificó el desarrollo ante el SIC al superarlo por un lapidario 51 a 7 en Boulogne. De yapa, consiguió el triunfo más abultado en la historia del clásico, extendió su invicto y se mofó del presente negativo que atraviesa su rival.

Todo lo que se podía analizar en la previa sobre las ventajas que sacaba uno sobre otro lo desarticuló esa doble acción deliberada de Santiago Artese que quebró indefectiblemente el curso del partido y le resolvió las dudas iniciales a una Academia, que había mostrado imprecisiones en el manejo de la pelota.

Pero ese codazo al mentón de Almela -casi al borde de la malicia-, sumado al posterior topetazo sin pelota que recibió Muslera -brutal corte en la ceja izquierda-, le facilitó el trámite al visitante, que comenzó a escaparse en el desarrollo con la precisión de su apertura para ponerse 6 a 0 arriba mostrando una superioridad asombrosa en el scrum.

Ataque de CASI

Es que allí, donde nace la madre de todas las batallas, el CASI hizo sentir el rigor de una primera línea que fue desgatando al pack rival física y mentalmente.

Con esa batalla ganada y el orgullo zanjero tocado por retroceder continuamente en esa formación, Fasano aprovechó las facilidades de una defensa desbordada y se zambulló por duplicado para decretar el 22 a 0 parcial, tras dos nuevos aciertos con el pie de su número 10.

Pese a las modificaciones que introdujo el staff técnico local con los ingresos de Corral, Lauría y Ahualli de Chazal, la historia no cambió en el complemento porque la Academia mantuvo la concentración y le dio el golpe de gracia con una genial corrida de Almela que interceptó un pase sin destino.

De todos modos, los dueños de casa siguieron percutiendo con sus armas y ese esfuerzo tuvo su recompensa con la conquista que apoyó con lo justo Serra después de una buena maniobra colectiva de sus compañeros.

Sin embargo, las evidentes diferencias que marcaron el desarrollo se hicieron palpables en una endiablada corrida de Tobías Casaurang, que se filtró entre la defensa a puro cambio de paso y, sumada a una nueva intercepción del fullback, desató la fiesta en las tribunas.

SIC atacando

Pero para que el público se rompiera las manos aplaudiendo, el interminable Juan Campero pisó por sexta vez el in-goal zanjero para darle un tinte histórico a la goleada. La algarabía fue tal que hasta el propio Agustín Pichot se permitió sumarse a la locura de la gente y celebrar pegado a la baranda como un hincha más.

El CASI terminó festejando un triunfo que, si bien no le aseguró la clasificación a la etapa decisiva, lo dejó en la puerta de conseguirlo y, al mismo tiempo, le estampó la tercera caída consecutiva a su eterno rival para dejarle una indisimulable mueca de preocupación de cara a su futuro.

 

Fuente y fotos: AplenoRugby

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