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Rugby Show

Jaguares y una temporada histórica

La franquicia argentina cerró una nueva fase regular en el Super Rugby, pero algo cambió. No se comenzó con el típico balance y cierre de año, los jugadores no quedaron liberados, todavía no es el momento.

Esta vez, a diferencia del resto de las temporadas, hay que renovar las energías y poner toda la atención lo más rápido posible en los Playoffs, más precisamente en Lions, rival en cuartos de final.

Es que Jaguares logró lo que en un principio de año parecía imposible y jugará instancias decisivas por primera vez, un hecho que sin dudas marcó un antes y un después en el rugby argentino.

El camino fue largo y difícil, pero a los dirigidos por Mario Ledesma les bastó con 7 victorias al hilo, con triunfos claves como Chiefs en Nueva Zelanda, y otras dos ante Waratahs y Lions en Vélez para conquistar un objetivo que fue creciendo a la par del sistema de juego implementado por el staff.

Porque no todos fueron triunfos y alegrías en este andar ganador. Implantar en el plantel la esencia y la manera de jugar llevó tiempo, que se materializó en semanas de Súper Rugby en las que lo estipulado no salía como se planeaba o solamente se vislumbraban pasajes de buen juego.

El equipo no perdió la desesperación, todos continuaron trabajando de la misma manera y convencidos de que los buenos resultados estaban al caer. Y así fue. En esos famosos “7 al hilo” Jaguares demostró el fruto de su esfuerzo.

Mantuvo la intensidad de cada encuentro los 80 minutos y se adaptó a las situaciones de cada uno. Porque hubo momentos donde le tocó desplegar su gran repertorio ofensivo, basado en un juego de manos dinámico y veloz, con variantes en el centro de la cancha, pero con la principal premisa de que la ovalada termine en manos de los wings, para definir las jugadas.

Pero hubo ocasiones en las que debieron mostrar su faceta defensiva y lo hicieron de gran forma. Se afianzaron en una sólida defensa con tackles agresivos, impusieron rigor en el contacto, en cada formación fija y móvil para recuperar pelotas, y de esta forma nunca cedieron protagonismo.

Fueron inteligentes para leer cómo se debía jugar cada encuentro y en ningún momento perdieron intensidad. Encontraron la sintonía perfecta entre un pack de forwards batallador y una línea de backs talentosa para desplegar juego. A todo esto hay que sumarle contundencia. Porque en años anteriores se veía a un equipo argentino superador a varios rivales, pero que no podía terminar de plasmarlo en el marcador.

En esta oportunidad, Creevy y compañía mejoraron ese aspecto, ya sea desde la efectividad a los palos de Sánchez y Bofelli a la hora de cruzar territorio rival o desde la toma de decisiones en 5 metros ajenos, clave para concretar jugadas de try.

Las victorias fueron ratificando que el camino era el correcto y la mentalidad ganadora fue en aumento. Más allá de las dos recientes derrotas en el cierre de la temporada regular, la adrenalina, la emoción y la alegría de haber clasificado en el séptimo lugar se mantienen, pero no solo se quedarán en el objetivo cumplido.

Redoblarán el esfuerzo y se impondrán nuevas metas para acrecentar la historia. Hoy tienen todo para hacerlo. Juego, mentalidad ganadora, resultados que respaldan lo hecho y fortaleza mental.

Cuando Ledesma arribó a Buenos Aires se hablaba de una revolución y un golpe de timón, que fue perdiendo esperanzas y convicción por parte de los seguidores a medida que los partidos transcurrían.

Hoy se afirma sin lugar a dudas que el staff realizó un cambio rotundo en el plantel que va más allá de la forma de jugar. Les dio a los jugadores un sentido de pertenencia y trabajó aspectos que nunca antes se habían tocado, tanto a nivel grupal como individual. Ledesma le dio un giro de 360 grados a Jaguares.

 

Por: Julián Isella
julian@rugbyshow.net
Fotos: UAR

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