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Rugby Show

Los All Blacks demostraron que son humanos

En un sábado fuera del habitual libreto del Rugby Championship, Sudáfrica dio el mayor batacazo y se impuso 36-34 ante los hombres de negro, en las míticas tierras de Wellington.

Es la primera victoria de los Boks en tierras neoceladezas tras nueve años y la primera caída en el torneo luego de tres años para los dirigidos por Steve Hansen.

Poco común es escuchar la palabra “perdIeron” y que el equipo que se mencione luego sea Nueva Zelanda. Pero esto es deporte y las cuotas de azar e imprevisibilidad hacen al rugby apasionante.

Una imprecisa noche de uno, puede capitalizarse en una certera de otro. Y esto es lo que resume en líneas generales los 80 minutos del encuentro.

Tras 45 triunfos, a los All Blacks les tocó caer ante el rival menos esperado, por su presente y rendimiento a lo largo del certamen. A pesar de todo esto, los de camiseta verde fueron contra todo pronóstico y dieron un gran golpe, basado en la rigurosidad que imprimieron sus forwards, una eficaz defensa y una gran eficacia a la hora de sumar puntos.

Los All Blacks fueron todo lo contrario: Pese a tener mayor posesión de la pelota, no supieron cómo utilizarla y se mostraron imprecisos no solamente en el traslado de la ovalada, sino también en la toma de decisiones y las patadas a los palos.

El inicio del partido parecía un monólogo por parte de los de camiseta negra. Rápidamente se pusieron adelante en el marcador con dos tries y el panorama se tornaba oscuro para los capitaneados por Kolisy.

Sin embargo, tuvieron actitud y supieron aprovechar los errores del rival para revertir la situación y dar un gran batacazo. Sin lugar a dudas, la defensa es uno de los puntos más altos. Supieron banca la marea negra en los intentos de ataque y complicaron cada punto de contacto. Aparejado a la defensa, se encuentra el buen rendimiento de los 8 forwards dirigidos por Rassie Erasmus. Se afianzaron en el Scrum, batallaron el line y el maul e impusieron condiciones físicas en cada punto de contacto. Willie Leroux y Aphiwe Dyantyi fueron otros de los puntos sobresalientes por el lado de los backs.

Hay dos imágenes que reflejan la magnitud de esta victoria en Wellington y que hacen creer que lo imposible puede transformarse en realidad si hay convicción y concentración: La primera corresponde al partido, más precisamente a los últimos 10 minutos, en la que los de negro iban a toda costa en busca del try y los sudafricanos defendían en su propio ingoal, gran parte de ese tiempo con uno menos debido a la amonestación a Leroux.

La segunda, es la de Pieter-Steph du Toit, tercera línea del seleccionado africano, desbordado por las lágrimas. El contexto, los antecedentes, el sacrificio, el orgullo y una mezcla de otras mil sensaciones desembocan en el llanto de un jugador que es consciente de lo que su selección cosechó en la cuarta fecha del torneo más duro del hemisferio sur.

Para los All Blacks “Es un llamado de atención”, tal y como lo dijo su entrenador, Steve Hansen. La próxima fecha, justamente frente al seleccionado argentino en Vélez, tomarán los recaudos necesarios para no volver a tropezar.

Pero más allá de todo, lo que quedó demostrado con este partido es que los neocelandeses son humanos, no perfectas máquinas del rugby que no saben lo que es perder. Pueden tener un mal día y sin lugar a dudas aprenderán de esta histórica derrota.

Por: Julián Isella
julian@rugbyshow.net
Fotos: SARU

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